Lamento de un poeta sediento 

Un mal poeta escribe en un barco de papel, se lo lleva la corriente, que más da, nadie se fijaría en él.

Cierto que no soy capaz ya de escribir, perdí la amargura que necesitaba para vivir.

Agobiado necesito estar, vivir en el filo de la navaja, la serenidad y la calma ponen mi tensión baja.

Ahí, en ese punto de agonía, entre la pena y la piedad, en un mundo amargo quiero estar aunque sea una maldad.

Muertas están mis manos, no pueden un lápiz agarrar, un trozo de papel tengo que amarrar.

Flores no quiero ver, risas no quiero escuchar, lúgubre mi lugar para poder expresar.

Mi cuerpo cansado y mi cabeza sin esperanza necesito sentir, lo siento, no tengo otra forma de escribir.

Contemplar la miseria humana, aborrecer su estampa y terminado los versos acudir a un espejo y clavarme una espada.

Sangre en la calle, no es vino en la camisa, crímenes relatar, entonces si puedo volver y atormentar.

Tengo que estar ahí, la felicidad no me deja descubrir nada, buscó razones que me martiricen, a mí la muerte abrazada.

Queco.

Sueño

Sueño, navego rodeado de marismas, me acompañan gaviotas y charranes, rumbo al horizonte donde el sol descansa. Tengo que cruzar el océano para llegar a tu puerto, largó camino el que me espera, sólo víveres para alimentar la ilusión. Ahora debo remar mas fuerte y desplegar velas mayores, el que estaba en tu vientre me llama, podría imaginar algún día tener dos amores… Olas gigantes tengo que superar, mi cuerpo sufre y se queja, pero mi corazón es el que manda, me lleva por mar hacia un lugar donde vivían los antiguos, construían piedras que miraban a Dios y a él le ruego vientos favorables, estos unirán los continentes para que ni tiempo ni espacio quiebren nuestros corazones. 

Queco. 

Retazos Inconexos

Mi barco zarpa entre gritos de charranes y gaviotas,
 desde el día que te conocí navego con velas a contra viento, 
no espero una mar como plato
sino un vendaval de espuma blanca.

Enciendo una vela por ti,
 una vela por el que tiene que venir
y otra por el que va por ti,
 cuando veas tres velas Morena lanza tus perlas al aire
tan fuerte que yo las pueda ver.

Grita mi cuerpo, hazle callar,
 cántale una nana para que pueda soñar
un mundo nuevo está por llegar,
 dame fuego que mi cuerpo pueda arropar
que nunca más vuelva a gritar.

Oración de la mañana de un marinero de canto amargo,
 que largo se hace el regreso para quien en tierra llora,
 si no vuelves manda una caracola
que suene la oración de nuevo a la mañana.

Hijos de la botella,
risas y cantos te acompañan,
 tocan mentiras que te acercan a los dioses,
 huye porque los que vienen no saben de alegrías sino de sinsabores.

No eres bienvenido viento del sur,
 yo izé todas las velas para ti
tu soplo era un murmullo para mí,
 vete a engañar a otros barcos
confié en ti y tú me has traicionado.

Montañas que me rodeáis,
 descubrir una grieta en la ladera por la que yo pueda huir,
 dejadme una vez escapar y mirar si detrás de ti
hay más amor que por aquí.

Rompí tu brújula para que no te pudieses guiar,
 rogué nubes para que ninguna estrella te pudiese llevar,
 en tus pies un laberinto fui ha poner,
 aún así tu corazón nunca paró de correr.

Brotan mil flores en tu corazón,
 un fuerte latir de golpe las hace subir,
 cubren mi triste ayer con su resurgir, 
júbilo en mis entrañas el verte florecer,
 pincel de colores en mi amanecer.

Acuarelas de lágrimas de tu ser,
 tus lienzos sonrojados para mí no deben ser,
 pues en tus pensamientos está él,
 pintando te descubrí que vos queréis a él.

Un canto lejano a la orilla fui a escuchar,
 voces del otro mundo me quisieron hablar,
 en el horizonte nubes de flechas veo llegar,
 quizás sea mi morena que hoy no sabe cómo nadar.

Me hundo en la arena a la espera de ti, 
las noches pasan lentas en mi soledad,
 susurros de melancolía dentro de mi,
 días pasan y pasan, no veo dónde está el fin.

En un lugar descubrí una mantón de ternura,
 que al frío viento del norte calores das,
 abraza este cuerpo que necesitado está
de un refugio en tu regazo para soñar.

Hijos de la música y los colores sois,
 altaneros, humildes, golfos y santos sois,
 por culpa de vosotros bailan las piedras
al son de un hijo de esa historia yo veré crecer.

Un cachorro sediento en tu portal está,
 aúllos de lamentos el que era lobo da, 
ofrécele de tu mano agua en abundancia, 
como si fuese el mismo Dios el que moja su paladar.

Una corneta manda sones del pasado, 
historias me trae de los ancestros,
 a ésta no la mata la curiosidad,
 toques de metal y viento soplan a quien sepa escuchar.

Abandonados los que quisieron aprender,
 experiencias vividas no quisieron compartir, 
desertaron del ruido y el bullicio
los maestros del saber.

Un jardín apagado, luciérnagas negras,
 brotes de amargura y flores de silencio,
 Siempre de noche en la casa del olvido,
 lagrimas secas en los rostros quebrados.

Vigila desde el cielo recordando el pasado,
 sus ojos de gato recuerdan lo mirado,
 verdades y mentiras de todo he cantado,
 en las alas llevo la carga de lo vivido.

Sangre en mis manos y no he matado, 
locura de veneno que me ha quemado,
bson dos serpientes que me han rodeado,
 hiriéndome para siempre por no haber matado.

Hay un libro en el bosque que cuenta lo ocurrido,
 dice que los hombres con fuego han escupido,
 indefensos los gemidos
que la mano cobarde a conseguido.

No tengas pavor de mi enemigo,
 razones hay de no estar afligido,
 yo he conseguido vivir de lo vivido,
 así que tú conmigo jugaremos al olvido.

La luna que contigo siempre duerme
necesito que me cuente si quieres verme, 
un confidente necesito para el alba
o moriré de pena si no me quieres.

Tanto hace de mi cautiverio
que de libertad nada recuerdo,
 sin saber la sigo pidiendo
vuelan libres mis amigos.

Hoy no lloro por los hambrientos,
 hoy no lloro por los enfermos,
 hoy no lloro por los desamparados,
 hoy lloro por qué me habéis vestido de plata y oro.

Diluvio de ilusiones anegaba los corazones
 el Hermano de la alegría que mis ojos vieron
. Largos días de sequía lo hicieron desvanecer
. En mi mente está él y de mi corazón no sale.

Disturbios de esos días me quemaron
. Mi corazón huye del fondo de su ser
. Gasté las lágrimas para no volver
. Aunque se repite la angustia en mi ser

Esclavo de mi pasado siempre seré. 
En mi universo amargo necesito estar
. No tuve tiempo de sentir la alegría de vivir
. Mi mundo es oscuro y ya no puedo ver.

Escucho lamentos de mis padres
. No me engañan las apariencias
. La tristeza siempre les acompaña
. Un hijo perdido pero un cielo ganado.

Sólo te he dado el nacer
. Tú me has dado mi razón de ser
. Sólo te he dado de comer. 
Tú un beso me has dado sin merecer.

Queco.